Podríamos definir el
sentimiento de culpa como una sensación generalizada
de miedo o angustia, vivenciada la
mayoría de las veces como un estado flotante de intranquilidad,
sin saber de dónde procede, con incapacidad para vincularla con algo
concreto, pero que es muy desagradable porque no deja tener paz,
tranquilidad, con un desasosiego constante en el estado de ánimo.
Con todo, la persona
que tiene esta vivencia, que se percata de ello, tiene suerte, dado
que es consciente, porque justo esa sensación es como una señal que
le pone en alerta de que algo no anda bien, por lo que en su mano
está el buscar la solución, el rastrear esa señal. Peor es la
situación de aquellas otras personas que no tienen la señal en
forma de angustia e intranquilidad. Se podría pensar: "si no la
tienen es que no la hay y el psicoterapeuta se la inventa". En qué se
fundamenta para decir que está presente cuando la propia persona no
la siente y aparentemente se encuentra tranquila.





