La
razón básica, fundamental, que se esconde tras el sentimiento de identidad es
el miedo, el pánico a sentirse solo: si no pertenezco a algún grupo es como si
estuviese sin vínculos en este mundo, indefenso. Por este motivo buscamos
alguna comunidad con la que tengamos unas características más o menos comunes
que nos justifiquen y tranquilicen (pueblo, provincia, comunidad, país).
Por ello, cuando a alguien se le formula la
pregunta: tú, quién eres; responde con los mismos argumentos empleados cuando
se hace a sí mismo la pregunta (y yo, quién soy), evidentemente para buscar una
tranquilidad antes de que la angustia haga acto de presencia. Dichos argumentos
son todos inconsistentes como veremos a continuación, pues no forman parte del
"yo".





